Teorías tempranas de mensaje

  1. Primeros estudios
  2. Teorías de la comunicación
  3. Teorías de semiología
  4. Teorías de percepción
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El estudio de los signos y mensajes tuvo un buen comienzo ya en la antigüedad, aunque el nombre de la ciencia, semiótica, es de origen posterior. Los investigadores modernos siguen usando muchos de los conceptos de los primeros autores. Se ha admitido que los autores clásicos no tuvieron en cuenta productos industriales, pero sí trataron de la arquitectura y las artes pictóricas; sin embargo, muchos de sus hallazgos pueden aplicarse fácilmente a los productos modernos, como se puede ver en la página Mensaje de un producto.

Primeros estudios

En la antigüedad, un eminente investigador de simbolismo del arte fue Plotino (204/5-270). Su ensayo Sobre la belleza (Peri tou kalou) sigue la línea de Platón, y declara que cada obra de arte debe presentar una "idea". "Un arquitecto transforma una idea en su mente en una casa en el exterior de su mente."
Una obra de arte es un signo que se refiere al mundo de las ideas. Por otro lado, lo que es característico de las ideas es la simplicidad, o, podríamos decir incluso, "unidad", que implica que la uniformidad es también típica de una buena obra de arte.

La Edad Media amaba el simbolismo alegórico. Esto se manifestaba por ejemplo en el hecho de que la gente quería que los edificios eclesiales simbolizasen objetos bíblicos: el techo del cielo, el Jerusalén celeste o tal vez el templo de Salomón. Las columnas en una iglesia simbolizaban los profetas o los Apóstoles. Era posible que las proporciones fuesen halladas bellas no tanto por su belleza sino a causa del simbolismo numérico oculto en ellas, que se suponía se refería al calendario litúrgico.

El Renacimiento más tarde desarrollo el simbolismo adecuado para construcciones de iglesias. Palladio (IV, II) pensó que las formas circulares eran adecuadas para la iglesia, porque simbolizan la unidad, infinitud y hermosura de Dios. Otros pensaron que las proporciones y formas del cuerpo humano eran apropiadas para la iglesia porque, de acuerdo con la Biblia, el ser humano era creado a imagen de Dios. A la izquierda, podemos ver un dibujo del siglo XV por Francesco di Giorgio Martin que sigue esta línea de pensamiento.

Aunque habían sido publicadas instrucciones sobre el simbolismo usado en los edificios desde tiempos de Vitruvio, la base de las instrucciones parece haber sido más bien arbitraria. El primer estudio real sobre la lógica del simbolismo es un libro de 1757 titulado A Philoshophical Enquiry into the Origins of Our Ideas of the Sublime and Beautiful (Una encuesta filosófica sobre los orígenes de nuestras ideas de lo sublime y lo bello, por Edmund Burke (1729-97). Se propone crear una "teoría de las pasiones". En ella, Burke da numerosos ejemplos de arquitectura que genera sentimientos elevados o de otro tipo.

Los estudios del simbolismo comenzaron en el sentido moderno de la palabra sólamente cuando la gente hubo aprendido a analizar los contenidos de una obra de arte separadamente de la forma. G. F. W. Hegel (1770-1831) convirtió esta distinción en piedra angular de su estética, y abrió el camino para la investigación posterior en este campo.
Hegel pensó que especialmente la fase primera, primitiva, en el desarrollo de las artes, que había predominado en los reinos antiguos de Babilonia y Egipto, se caracterizaba por el simbolismo. Hegel consideraba la arquitectura como el mejor exponente del arte simbólico, no por su sofisticado simbolismo, sino porque en esa época inicial no hubo artes pictóricas que habrían sido más adecuadas para presentar el simbolismo. Este simbolismo inicial de la arquitectura expresa asuntos generales, sin forma y sólo distinguía inadecuadamente las abstracciones de la naturaleza mezcladas con los pensamientos religiosos.

En el campo de la arquitectura, Arthur Schopenhauer (1788-1860) se acercó ligeramente más a los detalles. En su libro Die Welt als Wille und Vorstellung (El mundo como voluntad y representación) (en la parte Zur Ästhetik der Architektur [Sobre la estética de la arquitectura]), formuló que el mensaje más importante en la arquitectura era la oposición entre la carga y el soporte (en alemán Stütze und Last). Las tensiones y las cargas en las partes de un edificio simbolizan la manifestación del poder de la voluntad en sustancia, cuyo mensaje recibe el publico identificandose enfáticamente con partes del edificio.
Este pensamiento fue un precursor de la teoría enfática del arte que fue más tarde extendida por estudiosos alemanes de la estética.

"La arquitectura convierte la materia en visiones que respiran ante nosotros... ¿Hay algo más inanimado que una línea vertical u horizontal? ¿No sentimos nuestra imaginación ascender con la línea vertical?" (De las lecciones de Friedrich Vischer, 1807-1887, citado por Miloutine Borissavlievitch, 148.)

La teoría enfática de la arquitectura fue desarrollada en su forma más amplia por Theodor Lipps (1851-1941), especialmente en el libro Raumästhetik [Estética del espacio], y por Heinrich Wölfflin (1864-95), principalmente en su tesis Prolegomena zu einer Psychologie der Architektur [Prolegómenos para una psicología de la arquitectura], 1886.

La empatía (alemán "Einfühlung", francés "imagination sympathique") significa comprensión de la vida mental de otros. En ella, sobre la base de las expresiones y signos externos, una persona se imagina en lugar de alguna otra e intenta sentir como ella siente.

De acuerdo con la teoría enfática del arte, un ser humano puede sentir que entiende no sólo a otras personas, sino también obras de arte.

"Miramos a cada objeto comparándolo con nuestro propio cuerpo. En nuestras mentes, se convierte en un ser con cabeza y pies, frente y espalda; si está inclinándose o si parece como si estuviese cayendo, inmediatamente suponemos que se está sintiendo mal; en absolutamente cualquier configuración, podemos sentir las alegrías, luchas y problemas de ser... En cualquier parte nos esperamos encontrar una figura corporal que se parece a nosotros mismos; interpretamos todo en el mundo exterior con los mismos medios de expresión que sentimos en nosotros mismos" (Wölfflin, 1908-56).

Ejemplos de productos con reverberaciones enfáticas pueden encontrarse en el libro Om vackert och fult, de Brochmann (1953, p.59, aquí a la izquierda).

Especialmente en arquitectura el hombre tiende a proyectar las estructuras de su propio cuerpo (espacio, frontalidad, vertical, horizontal, equilibrio etc.) y sus propios sentimientos cuando está llevando una carga. Este tipo de rasgos en un edificio que inconscientemente despierta empatía puede ser llamado simbolismo oculto.

La teoría de Oswald Spengler sobre el simbolismo en la arquitectura (1918) fue objeto de una atención considerable su tiempo. En opinión de Spengler, cada cultura tiene una imagen del mundo propia, un llamado símbolo inicial. Ello es especialmente visible en los campos de las matemáticas y la arquitectura. La visión del mundo de la cultura egipcia es simbolizada por el camino, la de los árabes por la cueva, el símbolo en la antigüedad era la pieza, y el de nuestra cultura es la infinitud. Spengler mencionaba un cierto número de edificios que reflejaban acertadamente estos símbolos iniciales, ignorando, sin embargo, todos los edificios que no encajaban en esta teoría.

Sigmund Freud (1856-1939) señaló en sus escritos sobre el subconsciente y el psicoanálisis una dirección fructífera para la investigación del simbolismo oculto. Su pupilo Carl C. Jung (1875-1961) puso el énfasis en el hecho de que la reserva de símbolos era ampliamente común a la gente de la misma cultura. Parte ella puede incluso ser innata, o al menos adquirida durante los primeros años de vida antes del desarrollo de la conciencia activa y en condiciones que para la mayor parte de la gente son las mismas. Jung usó el nombre "inconsciente colectivo" para esta herencia simbólica común a la mayor parte de la gente.

Los símbolos básicos comunes a todos fueron llamados arquetipos por Jung. Tales arquetipos son por ejemplo los mitos sobre héroes, sobre el nacimiento a través del agua y la reencarnación. Jung pensaba que también algunas figuras han adquirido una posición como la del arquetipo. Una figura tal es por ejemplo un mandala (figura de la derecha) que ha sido usada para ayudar a la meditación en algunas religiones. Hay dos figuras muy distintas, un cuadrado y un círculo, combinadas en forma que podría llamarse mística y que probablemente despierta el interés simplemente a causa de su carácter contradictorio.

Investigadores posteriores han encontrado, por ejemplo, los siguientes símbolos arquetípicos en edificios:

Rudolf Arnheim (1977) también ha buscado en el simbolismo subconsciente de las formas arquitectónicas. "Los símbolos más fuertes derivan desde nuestras percepciones más primitivas, porque tienen que ver con experiencias tan básicas de un ser humano que sirven como base para cualquier otra cosa" (209) Arnheim encontró que las formas dinámicas que remiten al movimiento eran las más expresivas, mientras que el dinamismo y la expresión son casi obstaculizados si los edificios imitan las formas de otros objetos demasiado claramente (por ejemplo si una iglesia se construye con la figura de un pez).

Teorías de la comunicación

En el curso del tiempo, ha habido más y más investigaciones sobre el simbolismo consciente en el arte que es fácilmente puesto en palabras. Estos estudios se han beneficiado en gran medida de los avances en el estudio de la comunicación. El año 1909 fue el momento crucial, cuando fue publicada la versión inglesa de un libro sobre estética de Benedetto Croce (1866 - 1952). De acuerdo con Croce (1909), el arte era un lenguaje, y la estética era la lingüística del arte. ¿Qué hace el arte cuando se expresa con su lenguaje? Croce piensa que el arte son, por encima de todo, impresiones intuitivas de expresiones (Croce 21 y 234). Otros investigadores han encontrado más tarde muchas otras cosas que el arte puede expresar.
Estudiar el arte como un lenguaje se hizo posible después de que las lecciones de un bien conocido investigador de la lingüística, Ferdinand de Saussure (1857 - 1913) (Cours de linguistique générale) se hubiesen publicado. Saussure intentó estudiar la lógica del lenguaje verbal como un caso especial de semiótica (o semiología), esto es, en forma tal que los resultados podrían ser aplicados a códigos de señales distintos del lenguaje.

En la investigación de la comunicación, el lenguaje suele ser dividido en dos componentes:

La comunicación como un proceso se suele describir mediante el modelo teórico propuesto por Claude Shannon, véase la figura de la derecha).

Shannon originalmente desarrolló el modelo con vistas a la tecnología de la comunicación, pero hoy en día es también usado en la investigación de la comunicación artística. El modelo de Shannon muestra cómo un mensaje siempre es "codificado", es decir, interpretado, al menos dos veces. El artista primero pone su mensaje en el lenguaje de la obra de arte y el público entonces lo interpreta en su propio lenguaje. El mensaje alcanza al receptor sólo en la medida en que ambos códigos sean congruentes. Por otro lado, el modelo de Shannon muestra cómo las perturbaciones modifican el mensaje y afectan a la interpretación del mismo por el receptor.
El modelo de Shannon era originalmente más bien abstracto y matemático, y el trabajo principal para desarrollarlo y hacerlo más comprensible fue realizado por D.E. Broadbent en su libro Perception and Communication (1958).

El vocabulario disponible es diferente en cada campo del arte y por lo tanto las posibilidades para expresar el contenido escondido es diferente. Quizás más fácil es la tarea en el arte de poesía, y de hecho los primeros casos conocidos de capas premeditadas del significado se pueden encontrar en una fábula sumeria del ca. 2000 AC:

Un perro trató de arrebatar dátiles pero el jardinero lo ahuyentó.
¡"Bah! Dátiles agrias" despreció el perro.

Probablemente, los sumerios ya eran capaces de traducir esto fábula corta pero duradera en varios niveles del significado, e.g.

  1. Que sucedió al perro.
  2. Que podría suceder a qualquiera.
  3. Intente contentar con lo que hay.

En el campo del arte pictórica, los niveles correspondientes se han estudiado bajo la denominación de la iconología. Según la teoría de Panofsky (1939) los niveles usuales del significado en el arte pictórica son:

  1. Qué objeto físico que la pintura representa (E. G. una paloma herida en un minarete).
  2. Cuál cuento de validez universal o alegoría que lo quiere decir (E. G. las guerras recurrentes entre países occidentales e islámicos).
  3. Qué visión del mundo, o convicción, ella se basa (E. G. paz y fraternidad).

En la poesía así como en el arte pictórica, no es muy difícil de inventar y utilizar símbolos que tienen una relación fácilmente entendible a la vida humana o a cualquier cosa que el artista desea expresar. En otros artes, el idioma de símbolos es mucho más limitado. Para productos industriales, los lenguajes simbólicos posibles se discuten en la página Mensaje de un producto, y el "idioma" arquitectónica en otra página, bajo el título Edificio como un mensaje.

Teorías de semiología

Semiología, la ciencia de signos, estudia el proceso donde un producto trae a la mente del espectador un objeto de la referencia fuera del objeto sí mismo. En este proceso el producto actúa como un signo a este segundo objeto.

Sobre la base de la investigación a que se ha hecho referencia más arriba, podemos reunir que hay algunos mecanismos alternativos que pueden añadir una significación simbólica a un producto. Muchos de ellos fueron definidos originalmente por C.S. Peirce (1932). Note que a pesar del nombre común 'el signo' que Peirce asignó a ellos, todos son basados en una lógica diferente. Según Peirce, los orígenes más importantes de la significación simbólica son los tres siguientes:

  1. a causa de una apariencia similar con el objeto que está siendo denotado,
  2. a causa de una conexión física con él,
  3. mediante la convención social que se ha desarrolloddo durante varias generaciones de personas y que ahora se aprende en sociedad.
De acuerdo con esto, los signos se clasifican muchas veces en tres tipos:
  1. signos icónicos, en que la  forma percibida del signo se parece al objeto de referencia. Entre los signos icónicos típicos se incluyen:
  2. índices, que pueden tener conexiones reales o dinámicas con sus objetos. Con frecuencia éstos están conectados físicamente, por ejemplo, una máquina puede tener una manivela, o una punta de flecha, que sirve como índice de un posible funcionamiento de la máquina. No hay necesidad de similaridad con el objeto, como sería el caso de los signos icónicos.
  3. símbolos son signos convencionales que se usan y se aprenden en sociedad. Con frecuencia tales convenciones son ancestrales y el investigador moderno sólo puede adivinar si su origen se pueden encontrar en documentos. En algunos casos, hubo originalmente una conexión práctica y funcional con el objeto denotado; dicha conexión ha desaparecido y ha permanecido la conexión simbólica. Son ejemplos de ello el dinero, los tickets de entrada, las marcas comerciales y el nombre comercial de los productos.

  4. Al usarse todo símbolo hoy por un gran número de gente, son relativamente generales por naturaleza; es decir, un símbolo raramente apunta a un objeto específico, sino que suele hacerlo a especies de objetos.
La división de arriba proporciona un buen punto de partida si el objetivo es estudiar la semiótica de un tipo dado de productos artefacts. En Products as Representations (68pp, 93pp) Susann Vihma amplió la división al añadir una subdivisión consistente en un total de veinte "modalidades de funciones del signo". Su lista es como sigue (las explicaciones son de P.R.):
Metaphors, by Klöcker La lista de Vihma puede usarse como lista de control a la hora de analizar productos de diseño típicos; no obstante, tales listas nunca pueden ser válidad universalmente. Ya el tamaño físico de los productos modifica el vocabulario en el "lenguaje de signos": when analyzing typical design products; however such lists can never be universally valid. Already the physical size of artefacts modifies the vocabulary in the "language of signs": los aparatos que se usan con la mano no pueden duplicar los mensajes que producen por ejemplo los artefactos monumentales de la arquitectura (véase Edificio como un mensaje).

En la investigación de signos y símbolos éstos se han examinado en su mayor parte en el aislamiento del contexto original y a menudo en ambiente de laboratorio. Esto ha ayudado a reducir disturbios, pero la desventaja es que los hallazgos no han sido muy realistas. En la vida diaria verdadera el significado percibido de un signo será afectado mucho por el contexto y por los indicios disponibles para descifrar el mensaje. Por ejemplo el significado de una mano que hace señas depende de si la persona es un amigo o no, un niño pequeño, un policía, etc.

El significado se modifica también cuando el signo se presenta junto con texto u con otro signo. Tales asociaciones premeditadas a menudo se utilizan en anuncios: el producto obtiene apreció cuando está presentado en un contexto favorable, por ejemplo cuando es utilizado por personas celébras. La actitud favorable tiende a contraer por la asociación. Hay también la posibilidad opuesta de presentar un producto que compite en una luz desfavorable. Ve Anuncio como mensaje.

Teorías de percepción

La debilidad del mensaje simbólico del arte y al mismo tiempo su fuerza, es la falta de precisión. Los símbolos suelen ser un poco ambiguos, con lo que su interpretación permite alguna dispersión. En el arte, este espacio para la especulación es útil porque hace más fácil la aplicación del mensaje a las variadas necesidades del público. Por otra parte, añade una excitación misteriosa a la obra de arte y así la hace más interesante para el público.

Otra razón que justifica ambigüedad es que el contenido de una obra de arte se destapa a menudo gradualmente, y podemos al principio tomar para ambigüedad tal información que sea revelada más adelante como contenido importante del trabajo. El placer estético mismo que una buena obra de arte nos trae se parece resultar de nuestro esfuerzo de percibir y del éxito cuando encontramos el contenido inicialmente ocultado. En las mejores obras del arte incluso podemos destapar varias capas sucesivas del contenido ocultado. La destapadura de cada nueva capa agrega a nuestro placer y aumenta así el valor estético total del trabajo, como el diagrama a la derecha indica. Esta explicación psicologica del placer de la percepción estética se discute más a fondo bajo del título Belleza del descubrimiento.

El mensaje de una obra de arte es dependiente no solamente del trabajo sí mismo pero tanto del público. Es necesario tener en cuenta las expectativas del público. Los objetos domésticos y de oficina están bastante institucionalizados en todas las comunidades, y así los miembros de la comunidad tienen fuertes expectativas respecto a ellos. Toda desviación de las expectativas transmite un fuerte mensaje; uno podría casi pretender que la desviación de las expectativas es el más fuerte mensaje que puede transmitir una obra de arte. En las jarras Storybird de la derecha, el mensaje de la desviación de la expectativa se ha utilizado hábilmente. El público tiene expectativas fuertemente establecidas respecto a las jarras:

Kati Tuominen se desvió a la vez de ambas expectativas, lo que hace al espectador preguntar inmediatamente: "¿Por qué?" "¿Cuál es el significado de todo esto?" En otras palabras, el público espera un mensaje. El departamento de marketing también entendió que aquí se implicaba algún tipo de, e ideó una "línea" ingeniosa para cada anuncio. (Lo que la artista misma quería decir puede ser algo diferente; podríamos preguntarle, por supuesto. En una entrevista dijo una vez: "No puedo crear algo si no tengo algo que decir." (fuente: Form Function Finland 2/1995)). De todas formas los floreros demuestran que los productos industriales aparentemente sin vida, se pueden hacer para llevar mensajes que conciernen íntimamente la psicología humana.

Es importante que la primera impresión de una obra de arte tiene una relación correcta a las expectativas del público. Los profanos suelen requerir una cantidad considerable de redundancia para comenzar a interpretar la obra, mientras que un público consistente en expertos en arte necesita sólo unas cuantas pistas para desenterrar el mensaje de fondo de la obra; en otras palabras, espera más información y menos redundancia.

Por esto, la recepción de una obra de arte tiende a ser distinta entre distintos grupos de espectadores, lo que se debe a las distintas expectativas de los diferentes grupos. (véase también Expectativa y distinción). Una obra de arte debe desviarse de estas expectativas en alguna medida (de otro modo es trivial), pero no excesivamente (lo que la haría incomprensible). Esto ha llevado al hecho de que hay dos tipos de arte: "arte del pueblo" y "arte de críticos".

Otra solución es hacer que el simbolismo en las obras de arte vaya codificado doblemente: ciertos mensajes están pensados para el público general y otros para los entendidos en arte. Este truco es bien conocido en el campo de la música: los mejores compositores siempre han sabido hacer su obra con muchas facetas, de modo que permita muchas interpretaciones distintas. Las tentativas similares en arquitectura han conducido al nacimiento del estilo poste-moderno que se discute en otra parte.

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3.ago.2007. Enviar los comentarios al autor:

Versión en español: con aumentos por Pentti Routio
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